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Finca de experimentación vitivinícola de Couhins (Burdeos). © Inra, MAITRE Christophe

Aprovechar la diversidad de variedades de vid para adaptarse al cambio climático

En el plano mundial, solo 12 variedades de vid (es decir, el 1 % de las variedades cultivadas) ocupan hasta el 80 % de la superficie de viñedo en algunos países. Investigadores del INRA y de la Universidad de Harvard (Estados Unidos) sugieren que una de las herramientas que podrían usarse para adaptar la viticultura al cambio climático es aprovechar la diversidad de las demás variedades cultivadas, plantando otras menos conocidas y fomentando nuevas prácticas entre los viticultores y los consumidores. Su estudio se publicó en la revista Nature Climate Change el 2 de enero de 2018.

Actualización: 24/01/2018
Publicación: 02/01/2018

Adelantos en las fechas de la vendimia, acentuación del déficit hídrico de las viñas, vinos con mayor contenido alcohólico y menos ácidos, nuevos perfiles aromáticos... El cambio climático ya afecta a la viticultura, por lo que los científicos estudian diferentes estrategias de adaptación. Investigadores del INRA y de la Universidad de Harvard han estudiado la posibilidad de explotar la diversidad de variedades de vid poco utilizadas con el fin de adaptarse a los nuevos climas de las regiones vitivinícolas.

Para ello, los investigadores han recurrido en primer lugar al conocimiento sobre la diversidad genética de la vid presente en la literatura científica. En particular, han analizado los datos del Centro del INRA de Recursos Biológicos del Viñedo de Vassal-Montpellier, que constituye una colección ampelográfica* única en el mundo. Este banco de referencia a nivel internacional está formado por variedades procedentes de 54 países vitícolas (2 700 variedades cultivadas, 350 vides silvestres, 1 100 híbridos interespecíficos, 400 portainjertos y 60 especies de vitáceas).

Además, los científicos han cotejado este conocimiento con una base de datos publicada por investigadores australianos que describe la distribución mundial de las variedades plantadas en todos los viñedos. El análisis mundial de estos datos ha puesto de manifiesto que los viticultores utilizan hoy en día una proporción muy pequeña de la diversidad genética de la vid existente a escala mundial (algo que sucede también con muchas otras especies, como la banana, el cacao, el café o el kiwi). De hecho, el 1 % de las variedades de uva (12 de las 1 100 variedades cultivadas de uvas de vinificación) ocupan aproximadamente el 45 % de los viñedos del mundo, mientras que en algunos países, como China, Australia y Nueva Zelanda, este porcentaje supera el 80 % de sus viñedos. China supone un caso particularmente extremo, pues el 75 % de la superficie cultivada está cubierta por una única variedad, el Cabernet-Sauvignon.

Sin embargo, de las 1 100 variedades cultivadas, algunas se adaptan mejor a climas más cálidos y se comportan mejor ante la sequía que las 12 más conocidas y utilizadas a escala mundial. Por lo tanto, es importante comprender mejor y probar variedades de vid procedentes de otras zonas de producción para evaluar su potencial frente a futuros cambios. Eso es lo que ya se ha conseguido en el sistema experimental de la parcela VitAdapt del Instituto Francés de Ciencias de la Vid y el Vino (ISVV), el cual describe el comportamiento y la adaptación a largo plazo de cincuenta variedades en el clima de Burdeos.

El estudio apunta a la necesidad de una mayor implicación de los viticultores en las pruebas y de evaluar nuevas variedades. También recomienda que se anime a los viticultores a que compartan sus datos con los científicos, por ejemplo mediante experimentos científicos participativos, con el fin de construir juntos estrategias para adaptarse al clima del futuro y evitar sufrir los efectos negativos del clima en su producción. En algunas regiones, sobre todo en Europa, también habrá que suprimir una serie de obstáculos, en particular algunos de carácter normativo (por ejemplo, ciertas normativas referidas a las denominaciones de origen protegidas en Francia). Pero también el consumidor habrá de adaptarse y cambiar sus hábitos y estar dispuesto a degustar vinos nuevos elaborados con variedades menos conocidas.

*La ampelografía es una rama de la taxonomía aplicada a la vid que tiene tres aspectos complementarios: la descripción e identificación de las variedades, el estudio de la evolución de las variedades y las relaciones entre ellas, así como la apreciación de sus aptitudes y potencialidades agronómicas, tecnológicas y genéticas.

Contacto
Contacto científico:

  • Iñaki Garcia De Cortazar (33 (0)4 32 72 23 68 ) Unidad Agroclim
  • Thierry Lacombe (33 (0)4 99 61 22 53) Unidad Mixta de Investigación de Mejora Genética y Adaptación de las Plantas Mediterráneas y Tropicales (INRA, Cirad, Montpellier SupAgro)
Contacto de prensa:
Servicio de prensa del INRA (33 (0)1 42 75 91 86)
Departamento asociado:
Environment and Agronomy, Plant Biology and Breeding
Centro asociado:
Montpellier, Provence-Alpes-Côte d'Azur

Referencia

From Pinot to Xinomavro in the world's future winegrowing regions. E. M. Wolkovich, I. Garcia de Cortazar-Atauri, I. Morales-Castilla, K. A. Nicholas & T. Lacombe. Nature Climate Change. 2 de enero de 2018 doi:10.1038/s41558-017-0016-6