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Introducción de una jaula con reina en un núcleo. © INRA, Claudia DUSSAUBAT

Declive de las abejas: el efecto combinado de un pesticida y un parásito también afecta a la supervivencia de las reinas

Investigadores del INRA demostraron que la exposición crónica e indirecta a dosis muy bajas de un pesticida neonicotinoide aunada a la infección por un parásito común en las abejas afecta enormemente la supervivencia de las reinas en condiciones naturales y modifica su fisiología. La interacción entre el imidacloprid y Nosema ceranae resulta más perjudicial para las reinas que cada estrés tomado por separado. Estos resultados se publicaron el 31 de agosto de 2016 en Scientific Reports.

Actualización: 04/07/2017
Publicación: 31/08/2016

En la naturaleza, las colonias de abejas domésticas (Apis mellifera) están constantemente expuestas a numerosos factores de presión, como insecticidas y agentes patógenos, cuya acción conjunta se considera en parte responsable del fuerte declive de las colonias.
 

Ante el incremento de la mortalidad de las abejas obreras, la fertilidad de la reina es esencial para la renovación de la población y la supervivencia de la colonia. Sin embargo, los apicultores han constatado una mortalidad anormal en las reinas desde hace varios años, hasta el punto de que algunos se ven obligados a cambiar sistemáticamente una parte importante de sus contingentes de reinas para evitar perder sus colonias, cuando normalmente una reina puede vivir de 4 a 5 años.
 

Los insecticidas de la familia de los neonicotinoides se encuentran en el centro de la polémica por su alta toxicidad para organismos distintos a los que se pretende atacar, como los polinizadores. Hasta ahora la mayoría de las investigaciones solo habían prestado atención a la acción nociva de los pesticidas y otros factores en las obreras. Los investigadores del INRA estudiaron el comportamiento de reinas expuestas a un pesticida neonicotinoide de manera indirecta y/o al agente patógeno Nosema ceranae.
 

Con este propósito criaron cuatro grupos de diez reinas y repitieron el experimento al año siguiente. En el laboratorio, un primer grupo fue alimentado por obreras expuestas a un pesticida neonicotinoide (imidacloprid), un segundo grupo estuvo expuesto al parásito Nosema ceranae, un tercero se sometió a ambos estreses y el cuarto funcionó como grupo de control. Posteriormente, las reinas jóvenes se colocaron en pequeñas colmenas situadas en el campo (véase foto), como se hace en condiciones de cría normal, para que pudieran salir a aparearse y regresaran a poner sus huevos.

Introducción de una jaula con reina en un núcleo. © INRA, Claudia DUSSAUBAT
Introducción de una jaula con reina en un núcleo © INRA, Claudia DUSSAUBAT
Reina marcada en una jaula de laboratorio.. © Inra, Claudia DUSSAUBAT
Reina marcada en una jaula de laboratorio. © Inra, Claudia DUSSAUBAT
   

La interacción entre el pesticida y el agente patógeno resulta más perjudicial para las reinas que cada estrés tomado por separado

Los resultados demuestran que la exposición crónica e indirecta a una dosis muy pequeña de un pesticida neonicotinoide, el imidacloprid (0,7 ppb, dosis que las abejas pueden encontrar en la naturaleza), aunada a la infección por un parásito común en las abejas, Nosema ceranae, afecta considerablemente la supervivencia de las reinas en condiciones naturales y modifica su fisiología. La interacción entre el pesticida y el agente patógeno resulta más perjudicial para las reinas que cada estrés tomado por separado: entre el 90% y el 100% de las reinas desaparecieron en un periodo de 45 a 90 días en los dos experimentos realizados.

Los investigadores del INRA observaron una reacción de defensa contra la acción del  imidacloprid, y especialmente contra el estrés oxidativo debido a la interacción entre el parásito y el pesticida: el aumento de la actividad de enzimas específicas en la cabeza y el intestino de las reinas. Sin embargo, estos mecanismos de protección aparentemente son insuficientes para evitar la muerte prematura de las reinas.
 

Estos resultados podrían explicar la pérdida de resiliencia de las colonias, cuando la desaparición de la reina acarrea la suspensión de la puesta de huevos y, por lo tanto, la producción de nuevas obreras.

El imidacloprid es una sustancia insecticida de la familia de los neonicotinoides. Llamados igualmente insecticidas sistémicos, se pueden encontrar en el néctar y en el polen de las flores y, por ende, también en los productos de la colmena.
Desde finales de 2013, una moratoria europea prohíbe su utilización en el cultivo de colza, girasol y algodón.
En Francia se autoriza para la pulverización de árboles frutales y coníferas de bosques, y para el recubrimiento de semillas de trigo de invierno, avena, cebada de invierno, centeno, remolacha y triticale.
Contacto
Contacto científico:

Departamento asociado:
Plant Health and Environment
Centro asociado:
Provence-Alpes-Côte d'Azur

Referencia

Dussaubat, C. et al. Combined neonicotinoid pesticide and parasite stress alter honeybee queens’ physiology and survival. Sci. Rep. 6, 31430; DOI: 10.1038/srep31430 (2016)