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Balanza. © Fotolia

Pobreza o riqueza (de bacterias): no todos somos iguales ante las enfermedades relativas a la obesidad

Dos estudios publicados simultáneamente el 29 de agosto de 2013 en la revista Nature introducen importantes perspectivas en el ámbito de la medicina preventiva y personalizada. Han sido dirigidos por en INRA junto con el INSERM, la UPMC (Universidad Pierre y Marie Currie) y la AP-HP (Asistencia Pública-Hospitales de París) así como con el CNRS, el IRD (Instituto de Investigación para el Desarrollo), la Universidad de Evry y varios colaboradores internacionales. Por vez primera, estos estudios han hecho posible la distinción, dentro de una misma población, de dos grupos de individuos que difieren por la escasa o, al contrario, importante riqueza de su flora intestinal (también llamada microbiota intestinal) así como frente a su susceptibilidad ante enfermedades metabólicas relacionadas con la obesidad. De este modo, los científicos han podido observar que los individuos que presentan una carencia de bacterias intestinales (empobrecimiento de la diversidad) son más propensos al riesgo de desarrollar complicaciones relativas a la obesidad. Asimismo, en paralelo, han logrado mejorar la composición de la microbiota gracias a un régimen alimentario concreto. Por lo tanto, sería posible desarrollar un sencillo test con el que identificar a estas personas en situación de riesgo y proponer una solución preventiva y adaptada. 

Actualización: 05/07/2017
Publicación: 28/08/2013

En 2005, la epidemia de obesidad afectaba a unos 400 millones de personas adultas, afectará a más de 700 millones en 2015 y seguirá aumentando. Las causas son en parte ambientales (vida sedentaria, alimentación demasiado energética y fácil de conseguir, etc.) y en parte genéticas. Sin embargo, los casos de obesidad ligada a mutaciones genéticas humanas parecen ser minoritarios. Son cada vez más los datos que indican que las variaciones de nuestro «otro genoma», el microbioma, es decir el genoma global de todos los microorganismos de nuestro cuerpo, pueden tener mayores consecuencias en el desarrollo de la obesidad que las variaciones del genoma humano.    
    

Dos tipos de individuos según la composición bacteriana del tracto digestivo

Un primer estudio realizado por el consorcio internacional MetaHIT* englobó un conjunto de 292 adultos daneses que incluía a 123 personas no obesas y a 169 obesas. Los investigadores analizaron el genoma bacteriano intestinal de estos individuos mediante una nueva técnica llamada metagenómica cuantitativa. Según los resultados, resulta posible distinguir dos grupos de individuos a través del número de genes microbianos diferentes de su microbiota, lo que corresponde a la riqueza de las bacterias que poseen y a la abundancia de ciertas especies bacterianas intestinales. Un cuarto de los individuos del conjunto presenta una «pobreza» de especies bacterianas, mientras que los otros tres cuartos poseen una flora intestinal «rica» en bacterias (es decir más diversificada). Es la primera vez que se pone en evidencia tal distinción en la población. Por otra parte, esta distinción no depende de la corpulencia de los individuos ya que en ambos grupos hallamos flacos y obesos, a pesar de que el grupo que presenta un déficit de bacterias cuente con más obesos (80%).  

 

Un riesgo más elevado de complicaciones relativas a la obesidad

Al comparar ambos grupos, los investigadores han descubierto que las personas con una pobreza de bacterias intestinales tienen un riesgo más elevado que las personas ricas en bacterias a la hora de desarrollar complicaciones relativas a la obesidad: diabetes tipo 2, problemas lipídicos, hepáticos, cardiovasculares y hasta ciertos cánceres… Estos individuos tienen sobre todo tendencia a desarrollar inflamaciones crónicas. 
  

Especies bacterianas que limitan el aumento de peso

Asimismo, los investigadores han podido observar que las personas obesas del grupo con déficit de especies bacterianas engordan más en una escala temporal que los individuos no obesos. En el caso de estos individuos con pobreza bacteriana, 8 especies bacterianas específicas presentaban una abundancia escasa, incluso inexistente. Estas especies podrían desempeñar un papel protector frente al aumento de peso. Llegado el momento, este descubrimiento podría conducir al desarrollo de nuevos probióticos que permitan luchar contra el aumento de peso.
 

Seis especies bacterianas son suficientes para diferenciar a «ricos» y «pobres»

El segundo estudio, realizado por el consorcio francés MicroObes* y que engloba un conjunto de 49 adultos franceses obesos o con sobrepeso, confirma los resultados del primero. Las comunidades bacterianas ricas y pobres de ambas poblaciones, francesas y danesas, son similares. Además, basándose en únicamente 6 especies bacterianas especialmente representativas de estas comunidades, resulta posible distinguir las comunidades ricas de las comunidades pobres en bacterias, con una precisión del 95%. Estos resultados podrían llevar a la elaboración de un método sencillo con el cual determinar qué tipo de comunidad microbiana intestinal posee cada individuo.

  

Un régimen alimenticio permite enriquecer la microbiota

El estudio de los pacientes franceses se centró también en el impacto causado por un régimen rico en proteínas y fibras, y pobre en calorías, sobre la diversidad genética de la microbiota intestinal. Tras 6 semanas, este régimen condujo no solo a la mejoría esperada de las características clínicas de los individuos tratados (pérdida de peso y cambios de los parámetros metabólicos), sino también a un aumento de la riqueza de las comunidades bacterianas intestinales inicialmente pobres. De este modo, los investigadores han logrado correlacionar el aumento de la riqueza bacteriana y la reducción del peso y de la grasa. El camino queda abierto no sólo al diagnóstico de los individuos que presenten cierto riesgo, sino también a intervenciones mediante recomendaciones nutricionales.
 

No obstante, la aplicación de este régimen no ha logrado corregir con tanta eficacia la inflamación crónica de individuos pobres en especies bacterianas como la de individuos ricos. Este problema sólo podrá resolverse realizando otras intervenciones, puede que de tipo medicamentosas, simplificadas gracias a la distinción de los individuos en función de la composición de su microbiota intestinal.
 

El conjunto de indicios clínicos relativos a la obesidad podría corregirse, o incluso preverse, mediante la detección precoz de la alteración de la microbiota y gracias a recomendaciones nutricionales adaptadas. Semejante camino, esbozado por estos dos estudios, podría conducir a una medicina preventiva de las enfermedades crónicas, alternativa a la medicina curativa cuyo peso financiero resulta difícil de soportar para las sociedades industrializadas.  

      

Referencias:
Emmanuelle Le Chatelier et al. Richness of human gut microbiome correlates with metabolic markers. Nature, 29 de agosto de 2013. DOI : 10.1038/nature12506
Aurélie Cotillard et al. Dietary intervention impact on gut microbial gene richness. Nature, 29 de agosto de 2013. DOI : 10.1038/nature12480

Contacto
Contacto científico:

Contacto de prensa:
Servicio de prensa del INRA (+33 (0) 1 42 75 91 86)
Departamento asociado:
Microbiology and the Food Chain
Centro asociado:
Jouy-en-Josas

* Dos consorcios de investigación sobre la microbiota intestinal humana

MetaHIT (METAgenomics of the Human Intestinal Tract) es un programa europeo de investigación (7º Programa Marco de Investigación y Desarrollo), coordinado por el INRA, que finalizó en junio de 2012 y que reunía, en torno a un consorcio internacional, a 14 organismos europeos industriales y de investigación (Francia, Alemania, Dinamarca, España, Italia, Países Bajos, Reino Unido) así como a China. . http://www.metahit.eu/  

MicroObes (Microbioma intestinal humano en la obesidad y la transición nutricional) es un programa de investigación de la ANR (Agencia Nacional francesa de Investigación), coordinado por el INRA, que finalizó en enero de 2011 y que reunía a 5 unidades de investigación pertenecientes al INRA, INSERM, AP-HP y CEA. http://www7.inra.fr/micro_obes/le_projet