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Una oruga Lymantriidae en un roble.. © INRA, Alain Roques

Por primera vez se plantan árboles europeos en China para la identificación temprana de especies potencialmente invasoras en nuestros bosques

La mayoría de las especies exóticas introducidas en Europa que afectan a las plantas proceden de Asia. Por ello, investigadores del INRA, con colegas de la Academia China de Ciencias y la Universidad Forestal de Zhejiang, proponen un nuevo método para detectar posibles invasores en su región de origen, antes de su introducción en otro continente. Con ese fin, se plantaron en China árboles europeos como centinelas y, durante cuatro años, se estudió la capacidad de los insectos y los hongos patógenos chinos de colonizar esos árboles. Dos artículos publicados en la revista PLoS ONE presentan los resultados; los referentes a los insectos se publican en línea el 20 de mayo de 2015.

Actualización: 04/07/2017
Publicación: 28/05/2015
Palabras clave: bosques - especies invasoras

La intensificación de los intercambios mundiales, la rapidez de los transportes, el desarrollo del comercio de plantas ornamentales y productos agrícolas y el calentamiento global son factores que contribuyen a la introducción no intencionada y la supervivencia de organismos, hongos e insectos en nuevas zonas geográficas alejadas de su región de origen. A menudo, esos organismos no son nocivos en su país de origen, debido a la presencia de enemigos naturales o a la resistencia de sus huéspedes. Aunque solo una pequeña parte de las especies introducidas accidentalmente se convierten en especies invasoras, ello acarrea cuantiosas pérdidas económicas en el sector agrícola y forestal, además de poder conllevar riesgos para la salud humana (mosquito tigre) y la biodiversidad (como la avispa asiática, el escarabajo asiático de cuernos largos, etc.).

 

Un experimento único 

Los investigadores del INRA han plantado 7 especies de árboles europeos: 5 de hoja caduca (carpe, haya y 3 especies de roble) y 2 de coníferas (cipreses y abetos) en dos emplazamientos distintos en China (en las regiones de Pekín y Hangzhou-Fuyang). Inicialmente, las plantas medían aproximadamente 1,5 metros; en cada lugar se plantaron 100 individuos por especie, dispuestos en parcelas contiguas de 25 plantas. En total, fueron 400 árboles en Pekín y 700 en Fuyang. De manera regular, entre 2007 y 2011, los investigadores siguieron de cerca la colonización de esos árboles por insectos y hongos chinos.
 

Durante esos cuatro años, cada quince días en Fuyang y cada mes en Pekín, se examinó cada árbol para identificar y contar los adultos y larvas de insectos y los daños producidos, y luego se recogieron ejemplares de esos insectos. Se identificaron y fotografiaron los distintos tipos de daños causados en las hojas, los brotes, las ramas y el tronco. Posteriormente, los investigadores trataron de asignar cada tipo de daño a los insectos presentes, cuyas larvas y ejemplares adultos se conservaron para llevar a cabo una identificación taxonómica y genética.

 

104 especies de insectos, 38 potencialmente invasoras 

En total, se identificaron 104 especies de insectos en estos nuevos huéspedes. Algunos insectos se consideraron simples consumidores ocasionales de las hojas de esos árboles. Pero 38 especies realizaron colonizaciones múltiples, la mayoría en el roble albar; y se ha demostrado que al menos 6 de ellas podrían lograr su completo desarrollo en los árboles europeos. Por ello, esas 38 especies pueden considerarse especies potencialmente invasoras si se introdujeran en Europa. Sorprendentemente, la mayoría de estas especies parece estar relacionada en un principio con cultivos agrícolas o árboles frutales más que con los árboles forestales circundantes.
 

Transcurrieron tres años hasta que se alcanzó la tasa máxima de colonización. Así, prácticamente todos los árboles sobrevivieron el primer año, pero luego la tasa de mortalidad fue muy importante en ambos emplazamientos, aunque con diferencias significativas según las especies de árbol. Tras tres años de experimentación, solo 99 de los 400 árboles plantados en Pekín seguían vivos: todas las coníferas, con excepción de 4 individuos, habían muerto, pero la mitad de los robles sobrevivieron. En Fuyang, dos años después de la plantación, el roble albar fue el único que obtuvo una tasa de supervivencia cercana al 50 %.

 

Recientemente, un consorcio formado por el INRA, la italiana Universidad de Viterbo y la Academia China de Ciencias ha publicado en la misma revista resultados complementarios sobre la colonización de esos árboles europeos por los hongos patógenos presentes en China (Vettraino et al. PloS One 10(3): e0120571).

 

Así pues, este método de árboles centinelas resulta prometedor, y actualmente el proyecto europeo COST denominado «Global Warning» estudia la posibilidad de generalizarlo. Uno de los principales puntos que lo bloquean es la dificultad de identificar los insectos —especialmente las larvas— y los patógenos mediante métodos clásicos, una dificultad que podría superarse gracias al desarrollo de bancos de datos moleculares.

Contacto
Contacto científico:

  • Alain Roques (+33 (0) 2 38 41 78 58) director de la Unidad de Investigación de Zoología Forestal
Contacto de prensa:
Servicio de prensa del INRA (+33 (0) 1 42 75 91 86)
Departamento asociado:
Forest, Grassland and Freshwater Ecology
Centro asociado:
Val de Loire

Referencia

Alain Roques, Jian-ting Fan, Béatrice Courtial, Yan-zhuo Zhang, Annie Yart, Marie-Anne Auger-Rozenberg, Olivier Denux, Marc Kenis, Richard Baker, Jiang-hua Sun: «Planting sentinel European trees in Eastern Asia as a novel method to identify potential insect pest invaders», Plos One. DOI: 10.1371/journal.pone.0120864.