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Muestreo de vegetación en la Patagonia por un equipo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Argentina en el marco del proyecto BIOCOM, financiado por el programa «Starting grant» del Consejo Europeo de Investigación (ERC) © Juan Gaitán

La conservación de la biodiversidad, un elemento clave para estabilizar los ecosistemas

Un equipo internacional de investigadores, entre los que destaca un científico del INRA y del Centro de Estudios Biológicos de Chizé (CNRS, Universidad de la Rochelle) y otros investigadores argentinos y españoles, ha comprobado que la diversidad vegetal tiene un efecto positivo en la estabilidad y el buen funcionamiento de los ecosistemas terrestres. Por medio del análisis de datos proporcionados por satélites y de la observación de 123 sitios alrededor del mundo, los investigadores pudieron concluir que la biodiversidad influye en los ecosistemas tanto como el clima o el tipo de suelo. El estudio fue publicado en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences el 30 de julio de 2018.

Actualización: 31/08/2018
Publicación: 31/07/2018

Los seres humanos dependen de la estabilidad de los ecosistemas para su bienestar, desarrollo y supervivencia. Mediante la producción de biomasa, la vegetación nos brinda alimento para los seres humanos y animales y contribuye a la fertilidad de los suelos y a la producción de madera y combustible. En los últimos 20 años, múltiples estudios han comprobado la importancia de la diversidad vegetal para estabilidad de los ecosistemas. Sin embargo, dichos estudios han sido realizados utilizando experimentos en lugares concretos y bajo condiciones muy controladas.

Esta es la primera vez que se estudia el papel de la diversidad en la estabilidad de los ecosistemas a escala mundial. Un equipo de internacional de investigadores, entre los que destaca un científico del INRA y del Centro de Estudios Biológicos de Chizé (CNRS, Universidad de la Rochelle) y otros investigadores argentinos y españoles, analizó la información proporcionada por satélites durante 14 años y los resultados del muestreo realizado en 123 sitios en todos los continentes (a excepción de la Antártica).  Los científicos examinaron ecosistemas contrastantes, formados por plantas diversas y con una historia geológica y climática distinta: la sabana africana, el desierto estepario de China, la pampa de América del Sur, los bosques australianos e incluso la densa vegetación de la cuenca Mediterránea y las estepas del norte de África. La variación temporal en la cobertura vegetal obtenida por medio de la imagen satelital1 se utilizó como indicador de la estabilidad del ecosistema y se relacionó con la diversidad vegetal medida en condiciones de campo. Además de analizar el número de especies presentes, los investigadores también estudiaron los efectos de la diversidad de rasgos funcionales de las plantas (tallos, forma y fisiología de las hojas), cualidades asociadas con la capacidad de las plantas para sobrevivir en condiciones climáticas tan cambiantes. Los resultados de este estudio indican que los efectos positivos de la diversidad vegetal en la estabilidad de los ecosistemas son detectables a escala mundial y en todo tipo de ecosistemas. Además, aseguran que esta tiene una influencia tan importante como la que ejercen el clima o el tipo de suelo en el funcionamiento y la estabilidad de los ecosistemas.

El estudio muestra que en el contexto actual, caracterizado por el cambio climático y un aumento de la aridez del planeta, la estabilidad de las zonas áridas se puede manipular a través de dos mecanismos diferentes. En las zonas subhúmedas, la estabilidad del ecosistema es controlada por la diversidad de rasgos funcionales de las plantas, mientras que, en las zonas áridas y semiáridas, esta depende principalmente del número de especies presentes en el sitio. Actualmente, un 38 % de la población humana habita en ecosistemas áridos y un 90 % de estos se encuentra en países en vías de desarrollo, poblaciones que dependen enormemente de la estabilidad temporal de los recursos naturales. Por lo tanto, la preservación de la diversidad de las plantas, en todos sus ámbitos, es esencial para mantener la estabilidad y el buen funcionamiento de los ecosistemas de los que tanto dependemos.

Muestreo de vegetación en la Patagonia por un equipo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Argentina en el marco del proyecto BIOCOM, financiado por el programa «Starting grant» del Consejo Europeo de Investigación (ERC). © Juan Gaitán
Muestreo de vegetación en la Patagonia por un equipo del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Argentina en el marco del proyecto BIOCOM, financiado por el programa «Starting grant» del Consejo Europeo de Investigación (ERC). © Juan Gaitán

1. A partir del Índice de Vegetación de Diferencia Normalizada (NDVI: Normalized Difference Vegetation Index). El NDVI se utiliza actualmente para medir la productividad vegetal a distancia, analizando el ratio entre la banda visible del rojo y la del infrarrojo cercano.

Contacto
Contacto científico:

Contacto de prensa:
Servicio de prensa INRA (33 1 42 75 91 86)
Departamento asociado:
Plant Health and Environment, Forest, Grassland and Freshwater Ecology
Centro asociado:
Nouvelle-Aquitaine-Poitiers

Referencia

Climate mediates the biodiversity-ecosystem stability relationship globally. Pablo García-Palacios, Nicolas Gross, Juan Gaitán y Fernando T. Maestre. Proceedings of the National Academy of Sciences of the United States of America. 30 de julio 2018. https://doi.org/10.1073/pnas.1800425115