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Parcela de trigo. © Inra, WEBER Jean

Estrategias para estabilizar el clima al tiempo que se garantiza la seguridad alimentaria. La función del suelo

Las políticas agrícolas y forestales podrían provocar un aumento de los precios de los productos alimentarios. Sin embargo, la reducción de la deforestación y el aumento de la captura de carbono en los suelos agrícolas pueden reducir significativamente las emisiones de gases de efecto invernadero que causan el cambio climático, al tiempo que se evitan riesgos para la seguridad alimentaria. Esto es lo que revela un estudio realizado por el Instituto Internacional para el Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA)1, en colaboración con el INRA, publicado en la revista Environmental Research Letters el 2 de octubre de 2017.

Actualización: 18/10/2017
Publicación: 02/10/2017

En el marco del Acuerdo de París sobre el clima, muchos países están tratando de utilizar el potencial de sus bosques y sus explotaciones agrícolas para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y el almacenamiento de carbono. El sector de la tierra, que incluye la agricultura y la silvicultura, así como los cambios en el uso de la tierra, es responsable de aproximadamente el 25 % de las emisiones antropogénicas de gases de efecto invernadero (principalmente en forma de metano procedente de la ganadería y de los arrozales, pero también de óxido nitroso resultante de la fertilización de los suelos agrícolas). En paralelo, los bosques, los cultivos y los pastizales capturan dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera a través de la fotosíntesis y pueden almacenarlo en forma de carbono orgánico en la biomasa y el suelo.

Al sector de la tierra se le pedirá de aquí al 2050 que proporcione más alimentos para una población mundial en rápido crecimiento, pero también más biomasa para satisfacer la demanda energética a medida que se van dejando de lado los combustibles fósiles. Si no se desincentivan las emisiones de gases de efecto invernadero, por ejemplo mediante un impuesto sobre el carbono, la producción agrícola podría reducirse y producirse un aumento de los precios de los alimentos, lo cual reduciría el acceso a los alimentos para las poblaciones más pobres en los países en desarrollo. Los investigadores del Instituto Internacional para el Análisis de Sistemas Aplicados (IIASA), en colaboración con el INRA, han examinado los efectos de las políticas de mitigación del cambio climático sobre los precios de los alimentos. Para ello estudiaron los efectos potenciales de las iniciativas internacionales, tales como un impuesto sobre el carbono, así como políticas regionales y nacionales.

Su estudio, basado en la modelización, ha demostrado que un objetivo de reducción rápida de las emisiones de gases de efecto invernadero en el sector de la tierra podría conducir a precios más altos y a una disminución en la producción de alimentos. Si bien la coordinación internacional de las políticas de mitigación permite mejores resultados que las políticas regionales y nacionales, no es suficiente para evitar efectos negativos sobre la seguridad alimentaria. A partir de esa constatación, se evaluaron dos estrategias que podrían mejorar la seguridad alimentaria al tiempo que estabilizan el clima: reducir la deforestación y aumentar la captura de carbono en los suelos.

La reducción de la deforestación no es una solución universal

En algunos países (como Brasil y los países de la cuenca del Congo) que tienen una gran cantidad de tierra, detener la deforestación podría reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y no tener más que un efecto marginal en la producción agrícola y en la disponibilidad de alimentos, pues se podría intensificar la producción. Sin embargo, no se trata de una solución universal. De hecho, en los países densamente poblados con altas emisiones de GEI procedentes de la agricultura (como China e India), gravar esas emisiones elevaría los precios de los alimentos y reduciría la producción agrícola nacional. En estos países, una estrategia de captura de carbono en la materia orgánica de los suelos agrícolas podría evitar efectos negativos sobre la seguridad alimentaria, al tiempo que permitiría al sector agrícola reducir sus emisiones lo suficiente como para entrar en la vía de limitar el aumento de temperatura del calentamiento global a 2 °C, o incluso a 1,5 °C.

Aumentar la captura de carbono en los suelos

Algunas prácticas agrícolas, tales como el uso de cultivos intercalados, la agricultura de conservación, la agroecología, la agrosilvicultura y la gestión de residuos, permiten aumentar las reservas de carbono en la materia orgánica del suelo durante un tiempo determinado, que por lo general se estima en varias décadas. Cuando se aplican a suelos inicialmente degradados, esas prácticas de restauración del suelo conducen a rendimientos más altos de los cultivos, lo que aumenta la producción de alimentos.
Como parte de las políticas de lucha contra el cambio climático, se pagaría el almacenamiento de carbono en la materia orgánica de los suelos agrícolas, lo cual aportaría ingresos adicionales a los agricultores y fomentaría indirectamente el crecimiento de la producción de alimentos. Almacenar carbono en la materia orgánica de los suelos agrícolas permitiría acompañar la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero y alcanzar el objetivo de 2 °C o incluso de 1,5 °C de calentamiento global sin un impacto importante en el consumo de calorías per cápita en los países en desarrollo. Esta opción tiene incluso un potencial más elevado de compensación de las emisiones de gases de efecto invernadero agrícolas, pero en ese caso los beneficios para la seguridad alimentaria son menores. En 2050, según estimaciones del estudio, la captura de carbono en los suelos agrícolas podría compensar hasta 3 500 millones de toneladas de CO2 (7 % de las emisiones antropogénicas globales en 2010) y reducir hasta en un 65 % los efectos negativos de un impuesto al carbono sobre la seguridad alimentaria, en comparación con un escenario sin esta opción.

Este estudio demuestra el importante papel de captura de carbono en la materia orgánica del suelo para asegurar la seguridad alimentaria al tiempo que se estabiliza el clima. Los suelos agrícolas podrían proporcionar una solución clave para la mitigación y adaptación al cambio climático y la seguridad alimentaria, pero se necesitarán esfuerzos considerables para organizar la transición hacia prácticas agrícolas que refuercen la materia orgánica y el carbono del suelo. Estos esfuerzos pueden ser facilitados por plataformas de múltiples partes interesadas, tales como la iniciativa 4 por 1000.

Este trabajo muestra que la inclusión de una opción de mitigación existente, pero descuidada en gran medida en la planificación de políticas, podría mejorar significativamente el rendimiento de las políticas climáticas en materia de seguridad alimentaria.

1. El Instituto Internacional para el Análisis de Sistemas Aplicados (International Institute for Applied Systems Analysis, o IIASA) es un instituto científico internacional que lleva a cabo investigaciones sobre las implicaciones fundamentales de los cambios ambientales, económicos, tecnológicos y sociales a que se enfrenta el mundo en el siglo XXI. www.iiasa.ac.at

Referencia

Frank (S.), Havlík (P.), Soussana (J.-F.), Levesque (A.), Valin (H.), et al. (2017). Reducing greenhouse gas emissions in agriculture without compromising food security ? Environmental Research Letters. 2 de octubre de 2017. https://doi.org/10.1088/1748-9326/aa8c83